La regla del 72
Regla del 72

La regla del 72

En materia de inversiones, la regla del 72 es una regla aceptada por los profesionales del seguro y de la inversión que mide el número de años en que puedes doblar una inversión, a una rentabilidad dada o a unos años dados, la rentabilidad que necesitarías obtener para el mismo fin, duplicar tu inversión.

La regla del 72 es junto con el principio del alto coste de la espera, la tasa de sustitución, o el págate a ti mismo primero uno de los 7 conceptos básicos de educación financiera.

La regla del 72

La regla del 72 tiene su origen en la industria financiera y del seguro norteamericana (allí la llaman “Rule of 72“) y viene a decir que si divides 72 entre la rentabilidad promedio de cualquier producto financiero, obtendrás el número de años en que serás capaz de duplicar tu inversión.

Es una regla que relaciona tres variables, siendo una de ellas y de valor fijo, 72: el tiempo y la rentabilidad (el rendimiento de una inversión).

La fórmula matemática de la regla del 72 es esta:

tiempo = 72 / rentabilidad

o también, moviendo las variables al otro lado del igual,:

rentabilidad = 72 / tiempo 

Lo bueno de esta regla es que dando el valor 72 como fijo siempre, te permite hacer cuatro tipos de cálculos, conociendo una de las otras dos variables:

  • si conoces la tasa de rendimiento de tu inversión, puedes conocer el tiempo necesario para duplicar tu inversión;
  • si conoces el tiempo necesario para tener que duplicar tu inversión, puedes calcular el rendimiento que tendrás que obtener para conseguirlo.
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Ejemplos de la regla del 72

Si podemos asegurar una rentabilidad lineal y constante de una inversión del 6% a lo largo del tiempo, duplicaríamos cualquier dinero invertido con esa rentabilidad en un plazo de 12 años (72/6 = 12).

  • Por ejemplo: si invertimos 100.000 euros con una rentabilidad del 6% constante, bastarían 12 años para duplicar nuestra inversión, y obtener 200.000 euros.
  • Pero si mantenemos esos 100.000 euros en productos con mucha liquidez a un interés fijo de 1% (ya sabes, lo que hacen miles de españoles por miedo a la bolsa y los fondos de inversión), tardarías 72 años en ver tu inversión duplicarse.

Desesperante, ¿verdad?

Ventajas

Los entusiastas de esta regla aducen que es una forma muy sencilla de recordar por cualquier persona lega en finanzas para hacer estimaciones de lo que tardará en duplicar cualquier cuantía en el tiempo.

Debilidades

Los detractores de la Regla del 72 dicen que es una forma bastante “ideal” de ver las finanzas ya que las inversiones fluctúan continuamente. Dicen que presupone que los mercados son lineales y no hay altibajos, que los hay, aunque en el largo plazo se crezca mucho.

Además, dicen que no tienen en cuenta a los dos grandes enemigos de cualquier inversión: la inflación y la fiscalidad, que tienen una gran incidencia sobre nuestra inversión esperada (sera mucho menor por su erosiva intervención).

Otros alegan que para conseguir rentabilidades del 6 al 10% hay que arriesgar en fondos de inversión a puro variable, sin componente fija. Otros autores alegan que no es precisa con rangos de rentabilidad por debajo del 5% o por encima del 12%.

Por último, la regla del 72 no sirve para predecir inversiones futuras. Es decir, es una presunción de lo que haría nuestra inversión si todo lo demás se mantiene constante, sobre todo la rentabilidad esperada de nuestra inversión.

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Relación con el principio del alto coste de la espera

Está claro que, a una rentabilidad fija del 6%, por ejemplo, tendrá mucho más recorrido y proyección la inversión de 30.000 euros de un joven de 30 años (37 años por delante) sobre la de un adulto de 47, con apenas 20 años para jubilarse.

Si nos quedan 20 años para jubilarnos y sólo tenemos 30.000 euros ahorrados hoy, y necesitamos jubilarnos con una cuantía de 150.000 euros para complementar la pérdida de poder adquisitivo de nuestra pensión, a la jubilación (tasa de sustitución), vamos a tener que correr mucho para llegar a tiempo (principio del alto coste de la espera) sin perder calidad de vida.

En concreto, si aplicamos la regla del 72, al 6% de rentabilidad, a nuestros 30.000 euros de hoy, sabemos calcular fácilmente, que:

  • en 12 años (a 8 años de jubilarnos), duplicaríamos la inversión, y tendríamos 60.000 euros;
  • en los siguientes 12 años (4 años después de jubilarnos) se convertirían en 120.000 euros (si no tocas nada, ojo), y, por tanto, no conseguiríamos los 150.000 euros necesarios para mantener la calidad de vida de antes de jubilarnos.

Mi opinión personal

La regla del 72 es un recurso más que conviene conocer por tres razones:

  • Nos permite comparar inversiones con rentabilidades distintas: nos dice muy rápidamente lo que tardarías en duplicar tu inversión con la rentabilidad esperada de una inversión frente sobre otra, tal vez más arriesgada;
  • Te muestra cómo afecta tu mayor o menor conservadurismo al retorno de tus inversiones y
  • Te dice cómo afecta tu visión sobre las inversiones cuando inviertes con mentalidad de corto, medio o largo plazo.
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Es una regla que funciona mejor con personas que prefieren obtener rentabilidades altas de su inversión (aunque más arriesgadas) frente a personas más conservadoras que invierten en productos de renta fija a corto plazo.

Además, es un concepto que explica la grandeza del interés compuesto (las ganancias se acumulan en todo momento al monto inicial y el todo acumulado sigue rentando y así la bola de nieve de tu inversión va creciendo) frente a los que apuestan por el interés simple (inviertes tu suma a un interés ridículo, recoges los intereses. Buscas otras inversión, etc).

Los ganadores de la regla del 72 invierten siempre a largo plazo (desde luego más de 10 años), y por tanto, pueden soportar un bache en sus inversiones como el que hemos sufrido en los años 2010-2016 en España donde muchas inversiones han tenido pérdidas (me incluyo en la “jugarreta” de los mercados), sin rasgarse las vestiduras, porque saben que a largo plazo la inversión en bolsa siempre gana a las demás.

Por ejemplo, si tienes 30.000 euros, muertos de risa en el banco, desde luego te servirá para comparar el coste de tu “conservadurismo” al apostar por un producto financiero que invierte la mitad en renta fija, a un 4% frente a uno que lo hace en renta variable pura al 9%.

Para ver 60.000 euros de retorno, el inversor arriesgado tardaría 8 años, mientras que el conservador tardaría 18 años. ¿Qué clase de inversor eres tú ahora que ya conoces la magia del interés compuesto a través de la regla del 72?

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