Los planes de pensiones: ahorro para la jubilación
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Los planes de pensiones: ahorro para la jubilación

El objetivo de un ahorro a largo plazo, no solo es guardar nuestro dinero para la jubilación, sino generar unos rendimientos superiores a la inflación, a ser posible más altos, para que se cumplan la magia del interés compuesto y la Regla del 72.

Los planes de pensiones son una buena herramienta para inmovilizar parte de tus ahorros para la jubilación con un buen tratamiento fiscal hoy al reducir sus aportaciones lo que pagas por IRPF cada año. Pero tienen algunos inconvenientes también.

Qué son los planes de pensiones

Los planes de pensiones son uno de los productos más idóneos para ahorrar para la jubilación. En España se calcula que hay más de ocho millones de personas que tienen contratado un plan de pensiones, con más de 100.000 millones de euros invertidos (es decir, una media de 12.500 euros por persona).

Este dato es muy interesante si se compara con los 800.000 euros que tenemos los españoles en inversiones a corto plazo (cuentas corrientes, depósitos a plazo fijo, etc.). Es un reflejo de nuestra mentalidad cortoplacista y de nuestra aversión al riesgo de cualquier inversión que no tenga una rentabilidad garantizada.

Rentabilidad: dónde invierten tu dinero

Los planes de pensiones están integrados dentro de fondos de pensiones (invierten el dinero de los planes de pensiones individuales pero también el de los planes de empleo), cuya forma de invertir es prácticamente idéntica a la de los fondos de inversión.

Ahora bien, los fondos de pensiones tienen rentabilidades inferiores a largo plazo que las de los fondos de inversión aunque tengan políticas de inversión semejantes porque tienen comisiones y la competencia en el sector es inferior a la de los fondos, al no haber gestoras internacionales que puedan comercializar planes de pensiones.

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Además, la rentabilidad se ve afectada por los gastos, que son de dos tipos (aunque limitados por arriba desde octubre de 2014):

  • comisión de gestión: suele rondar el 1% anual, con el límite máximo legal del 1,5% y
  • comisión de depositaría: está en el 0,25%, que es el máximo legal.

Como en los fondos de inversión, existen varias posibilidades de invertir en fondos de pensiones en función de la cartera de productos que compran: renta fija a ultra corto plazo, fondos de pensiones mixtos y fondos a renta variable (los más rentables a largo, aunque con mayor riesgo).

Estas son las formas de invertir  su cartera que tienes a tu disposición:

  • Renta fija corto plazo
  • Renta fija largo plazo
  • Renta fija mixta (mayor proporción de RF)
  • Renta variable mixta (mayor proporción de RV)
  • Renta variable
  • Garantizados (te garantizan una rentabilidad mínima, aunque muy, muy baja, no te interesan).

Los planes de pensiones en España han sido tradicionalmente conservadores a largo plazo, predominando aquellos en los que se invierte en productos de renta fija durante los años de la crisis financiera (2007-2015).

Sin embargo, vista la actual rentabilidad cercana a cero de la renta fija, y una inflación del 2%, los fondos de pensiones han reducido la presencia de deuda (renta fija) hasta el 48,72% (no se veía esta composición desde 2004). El resto de la cartera la invierten en renta variable (bolsa), liquidez y otros activos.

La ventaja de esta variedad de planes y fondos de pensiones es que cada ahorrador puede encontrar y contratar los planes de pensiones que mejor se adapten a su aversión al riesgo y a su horizonte temporal de ahorro de una forma sencilla, barata y ágil.

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Fiscalidad de los planes de pensiones

Cada año puedes aportar a planes de pensiones hasta 8.000 euros de tus rentas de ese año o la cuantía hasta el límite del 30% de tus rendimientos del trabajo y/o actividades económicas), lo que llegue antes.

Adicionalmente te puedes desgravar otros 2.500 aportados por tu cónyuge si éste no gana más de 8.000 euros.

Estas aportaciones tienen la ventaja fiscal de que minoran la base imponible por la que pagas el IRPF (Impuesto sobre las Rentas de las Personas Físicas) cada año.

En mi caso personal, las aportaciones anuales hechas a planes de pensiones por nuestro matrimonio han hecho que la declaración de la renta haya salido a devolver durante varios años, lo cual es muy bienvenido a corto plazo.

Liquidez de los planes de pensiones

Otro aspecto importante a considerar con estas inversiones es que no podrás disponer de lo invertido en planes de pensiones hasta al menos 10 años después, en caso de jubilación, paro prolongado, enfermedad grave o defunción del titular (en cuyo caso su beneficiario lo podrá rescatar).

Este plazo de “iliquidez” salvo circunstancias graves, para ti será un inconveniente si te vieras apurado y necesitaras en un momento liquidez, pero para las entidades que gestionan nuestros ahorros es una ventaja porque les permite tener una cartera de inversiones estable, sólida y a largo plazo también, que permite conseguir ciertas rentabilidades a ese plazo.

Por eso, estas carteras se dice que son sólidas, porque no se ven tan afectadas por los altibajos de los mercados financieros a corto plazo.

Flexibilidad de los planes de pensiones

Un punto a favor de la inversión en planes de pensiones de parte del ahorro para la jubilación es la posibilidad de hacer traspasos de unos planes de pensiones a otros que nos permitan conseguir mayores rentabilidades en función de la cartera de productos en los que invierten, y en función también de nuestra mayor aversión al riesgo.

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Tratamiento a la jubilación

Ojo, que no todo son ventajas. Realmente las aportaciones a planes de pensiones reducen tu carga impositiva anual presente.

Pero a la hora de “rescatar” tu inversión, ya sea a partir de los los 10 años de invertir o a la jubilación, tendrás que hacer frente a tus rentas de jubilación (tu pensión) más tus aportaciones a planes de pensiones y los beneficios generados por las mismas a lo largo de todos los años que dure tu inversión.

Cuando el dinero acumulado en el plan de pensiones es elevado, los expertos fiscalistas recomiendan rescatarlo vía rentas, ya sea durante un cierto número de años o de forma vitalicia, a través de un seguro de vida-ahorro. 

También es conveniente esperar un año fiscal completo para rescatar el plan  en forma de renta tras iniciar la jubilación, para aligerar los impuestos.

Si se rescata el mismo año del retiro, se sumará el importe disfrutado del plan junto a los últimos ingresos estando en activo y puede ser muy gravoso.

Como lo habitual es que rescates a la jubilación mucho más del dinero aportado, y en un plazo más corto, pasarás a un tipo marginal del IRPF superior (aunque sobre una base imponible menor que la que tenías antes de jubilarte).

Esta es una de las desventajas de este tipo de ahorro para la jubilación frente a otras opciones como el PIAS.

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