Por qué es importante tener educación financiera
educacion financiera en el colegio

Por qué es importante tener educación financiera

La educación financiera (o alfabetización financiera), es la capacidad de una persona de a pie de entender cómo funciona el dinero en una economía capitalista y en el ámbito familiar y los mecanismos que permiten gestionar sus finanzas personales para garantizarse una calidad de vida presente, futura y plena.

Las finanzas personales son nuestros ingresos, cómo gastamos, si ahorramos y en qué productos metemos los ahorros, nuestra inversión y nuestro endeudamiento. Si metes esos ingredientes en una coctelera y agitas el mejunje, te vas a encontrar con que tus finanzas personales pueden ser un auténtico desastre y vives arruinado o estas equilibrado o centrado en el largo plazo.

Lo cierto es que las finanzas personales son tuyas, subjetivas, y posiblemente no tendrán que ver nada con las de tu vecino. Pero lo que sí está hoy muy claro es que Papá Estado no va a estar ahí para defenderlas. Así que eres tú quien decide. No dejes que lo hagan por ti familiares, vecinos, amigos, asesores, etc.

Porque cada cual decide en la vida qué quiere hacer y qué prioriza más, el corto, el medio o el largo plazo. Aunque el largo plazo se adivina muy complicado.

Te habrás dado cuenta que tenemos un montón de estereotipos sobre economía familiar: el hormiguita, el avaro, el derrochador, el que todo lo compra antes que los demás, etc.

Lo importante de la educación financiera es que logres tus metas a corto y medio plazo, y que seas muy prudente con el largo plazo, a la jubilación, porque todo apunta a que la pensión que puedas cobrar si te jubilas a 20 o 30 años vista, no va a dar para mucho.

Una curiosidad que te cuento: como en inglés, educación financiera se dice “financial literacy“, y en España nos gusta mucho darle al acrónimo, pues ahí tienes Finlit (fin + lit). No busques más que no lo hay. Tampoco me he estrujado el coco mucho.

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Cuándo se ha empezado a hablar de finlit

Lo llamativo es que la “educación financiera” es un término que ha surgido tan solo en el año 2003, cuando los países de la OCDE se pusieron a elaborar unos principios y recomendaciones comunes en educación financiera a seguir por los gobiernos que publicaron en julio de 2005.

¿La realidad? Que salvo una página web muy chula, e iniciativas de bancos y cajas para dar formación, en España, los niños siguen sin poder aprender educación financiera en las escuelas. Porque el Ministerio de Educación ni siquiera se ha planteado meter esta asignatura, aunque sea de forma transversal en el currículo escolar.

Por qué es importante hoy aprender educación financiera

Seguro que no te lo has parado a pensar pero hoy en día, tras salir de una crisis financiera (y de valores) de caballo, que ha durado la década que va desde 2007 hasta 2017, estamos sufriendo, muy resumido, las siguientes grandes tendencias y amenazas mundiales:

-Con la crisis está habiendo una traslación de una buena parte de los riesgos (financieros) a los consumidores. El Estado de bienestar no es capaz de mantener los niveles de cobertura de las pensiones a futuro y debemos tomar el control hoy de nuestro ahorro para poder recoger un buen complemento el día de nuestra jubilación.

>> Si quieres saber más, te aconsejo leer sobre la “tasa de sustitución” de las pensiones públicas.

-Los productos financieros a tu disposición son cada vez más complejos, y cada vez hay más consumidores/inversores activos en el ámbito financiero con una capacidad limitada de entenderlos. Además la regulación no llega a tiempo para proteger eficazmente por sí sola a los consumidores.

Pruebas de cómo la regulación se quedó detrás del mercado las estamos viendo a espuertas: las cláusulas suelo, las preferentes, las hipotecas multidivisa, los accionistas minoritarios del Popular, hoy arruinados.

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Si te das cuenta, hoy no se habla, gracias a dios, de problemas graves de salud o de alimentación. El mal de la economía doméstica es la inversión en productos financieros que no estamos ni preparados ni formados para contratar, como se ha visto.

-Hay una relación directa entre los ingresos de jóvenes que no tuvieron una educación básica en su infancia frente a los que sí la tuvieron.

Unos no tienen trabajo y por tanto no pueden consumir lo básico (serían pobres de solemnidad sin el apoyo de padres y abuelos) y otros viven bien, gracias a tener mayores oportunidades.

-Además, está demostrado que la crisis financiera tiene unos costes implícitos que afectando a las familias con niveles más bajos de educación financiera (endeudamiento, embargos, paro de larga duración, paro juvenil, etc.), son un lastre para la sociedad en su conjunto, los mercados financieros y las familias.

-Numerosos estudios demuestran que el aumento de la cultura financiera individual y de una sociedad tiene beneficios significativos para todos los ciudadanos y para los usuarios actuales o potenciales de productos y servicios financieros, con independencia de la edad y del nivel de ingresos de cada cual.

En definitiva, que los gobiernos se han dado cuenta de que la educación financiera ha pasado a ser un importante complemento de la regulación prudencial y sobre conducta en el mercado.

Por eso, mejorar el comportamiento financiero de las personas se ha convertido en una prioridad a largo plazo de la política.

La regla del 72

Este es uno de los básicos de la educación financiera. La Regla del 72 viene a decir, muy básicamente, que si divides 72 entre el tipo de interés promedio en el tiempo que obtienes invirtiendo tus ahorros en un producto concreto, obtienes los años que tardas en duplicar una inversión.

Un ejemplo muy fácil de entender: un usuario de 40 años, sin educación financiera invierte 10.000 euros, todos sus ahorros, en depósitos a plazo al 2%. Según la Regla del 72 tardará 72/2 = 36 años en obtener 20.000 euros (cuando tenga 76 años).

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Por su parte, ese mismo usuario con educación financiera que invierta esos ahorros en fondos de inversión o productos de ahorro (PIAS), al 8% de rentabilidad, tardará 72/8=9 años en obtener 20.000 euros (a los 49 años). 

Pero es que 9 años más tarde, a los 58, tendrá 40.000 euros, y a los 67 años, 80.000 euros, por la aplicación de la regla del 72. Y a los 76 años, 160.000 euros.

Esto sin tener en cuenta la inflación, que es superior al 1% de rentabilidad de los depósitos y la fiscalidad a corto plazo de estos.

Total, que si aplicas esta regla a las finanzas a largo plazo tienes que, un usuario sin educación financiera probablemente sea muy conservador con sus ahorros, pero el precio de su incultura se llama, en el momento de la jubilación, 160.000 euros del usuario educado menos 20.000 euros del lego = 140.000 euros.

¿Inquietante verdad?

Aprendizaje

No te cuento mucho más. La vida está llena de decisiones con trascendencia financiera (la formación de una familia, la adquisición de una vivienda, la compra de un automóvil, ahorrar lo suficiente cara a la jubilación) y es importante que todos los ciudadanos, ante esas decisiones, podamos ser conscientes de cómo afrontarlas, hasta dónde hacerlo con los recursos de otros (por ejemplo, un banco), sus consecuencias financieras y los riesgos de no poder atender a sus compromisos futuros.

Una buena cultura financiera ayuda a los individuos y a las familias a aprovechar mejor las oportunidades, a conseguir sus objetivos y a contribuir a una mayor salud financiera de la sociedad en su conjunto.

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