Qué es la independencia financiera
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Qué es la independencia financiera

La independencia financiera es uno de los términos más intensamente relacionados con la educación financiera. De hecho, el objetivo de una buena educación financiera es alcanzar la independencia financiera, incluso mucho tiempo antes de jubilarte.

Según Wikipedia, el término independencia financiera o libertad financiera (del inglés financial independence y financial freedom respectivamente) se debe al experto hawaiano Robert Kiyosaki que en 1997 escribió su best seller “Padre Rico, Padre Pobre”.

Por qué independencia financiera

Hablar de “independencia” presume, hablar de su antagónico, la dependencia. Se dice que alguien es dependiente (de otro alguien o de algo), cuando está “subyugado” a ese alguien o algo.

En el caso que nos ocupa, la dependencia financiera es una situación en la que estás subyugado al “trabajo” como medio para garantizar una subsistencia (gastos imprescindibles) y poder disfrutar de ocio (gastos prescindibles). Los ingleses lo definen como “ganarse la vida” (“earn a living“).

La rueda de la vida adulta

Piensa por un momento lo que es una vida.

Las personas en las sociedades modernas de consumo, desde muy pequeñas, entramos en la rueda de la educación preescolar, primaria, secundaria, bachillerato, universitaria, post-universitaria. Durante tantos años de formación, exámenes, pruebas, todo reglado, intentas sacar una nota media y un expediente académico que dicen cómo de brillante (o no), eres para el “sistema”.

En esta época estudiantil, con un poco de suerte y mucha generosidad de nuestros padres, con alguna ayuda en forma de beca, más tu trabajo personal, en general eres dependiente de tus padres y de su capacidad económica para darte oportunidades (por ejemplo idiomas y formación particular).

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Más tarde, si tienes la suerte de encontrar un trabajo digno, te integras en una rueda laboral que dura hasta la jubilación, ahora pospuesta a los 67 años porque el dinero público no llega para pagarnos antes a todos los futuros pensionistas.

En todos estos años de vida, formándonos o trabajando, necesitamos consumir para cubrir nuestras necesidades, y cuanto más consumimos, más esfuerzo tenemos que dedicar a mantener un nivel de ingresos, una calidad de vida.

La realidad es que, a cambio de tanto esfuerzo, día tras día, apenas alcanzamos a obtener unos ingresos con los que hacer frente a nuestros gastos.

A final de mes, son pocos los que consiguen la disciplina suficiente para poder ahorrar un dinero que invertir para nuestra jubilación. Prácticamente todo lo que ahorramos se esfuma en gasto en consumo a corto plazo. Vivimos al día.

Y al final de nuestra vida laboral, son pocos los que consiguen mantener el mismo nivel previo, cuando ganábamos un sueldo decente. Es en la jubilación donde, si no hemos ahorrado e invertido nuestro dinero veinte o treinta años antes, nos enfrentamos a la realidad de los ingresos menguados de nuestra pensión de jubilación.

Definición de independencia financiera

La libertad o independencia financiera, se puede definir como:

la capacidad de un individuo de cubrir todas sus necesidades económicas sin que para ello tenga que realizar ningún tipo de actividad.

Por eso, este concepto está relacionado con la sustitución de tus ingresos del trabajo por ingresos pasivos.

La independencia financiera se puede definir también como:

la capacidad de asegurarse paulatinamente ingresos y recursos suficientes como para vivir de forma cómoda sin tener que preocuparse por los ingresos procedentes del trabajo.

La independencia financiera te permite disminuir tu dependencia de tus ingresos (ya sean del trabajo por cuenta ajena, como autónomo o empresario), y te da tranquilidad de espíritu al reducir tu ansiedad por obtener ingresos suficientes para mantener un estatus y una calidad de vida.

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Pasos para llegar ahí

Para conseguir alcanzar la independencia financiera en la vida hay que pasar por una serie de pasos:

  • Tomar conciencia de tu situación de “dependencia financiera” presente: esto es, ser consciente de que en tu día a día, con tu situación familiar actual (individual, en pareja o con hijos), tienes que hacer grandes esfuerzos para mantener tu estilo de vida, que no puedes cesar sopena de tener que bajar tu tren de vida.
  • Conocer bien tu presupuesto familiar, entendiendo cuáles son tus ingresos actuales, cuál es tu estructura de gastos, y el montante de ahorro que eres capaz de obtener mensualmente.

El objetivo de este análisis de necesidades de ahorro es intentar estimar el escenario futuro mejor y peor al que te verás abocado con tu actual balance financiero en los próximos 20 ó 30 años que te puedan quedar hasta jubilarte.

Si no salen tus números futuros, debes ingresar más, gastar menos o las dos cosas a la vez. Recuerda que la regla de oro de la independencia financiera es gastar menos de lo que se ingresa, desviando la diferencia a ahorro, que será invertido con un horizonte temporal a largo plazo.

Si tienes dentro de tus partidas de gastos, compromisos financieros con bancos o prestamistas, ponte como objetivo reducir estas deudas al máximo hasta no depender de financiación ajena, hasta sanear tus deudas.

  • Marcarse en un horizonte temporal determinado un objetivo de ingresos y de ahorro e inversión en tu presupuesto familiar que te permita hacer disminuir tu actual dependencia de un salario o de una actividad comercial.
  • Poner en marcha un plan para alcanzar tu independencia financiera en el plazo fijado, haciendo correcciones puntuales y rehaciendo tu plan con el objeto de alcanzar el objetivo.
  • Alcanzar tu objetivo y conseguir con menor o mayor precisión tu objetivo de ingresos que te permita alcanzar tu independencia financiera.
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Características de la independencia financiera

La independencia financiera no tiene ni fecha de inicio ni de final. Cada cual, según su forma de ser y de pensar, según su tren de vida, decide dónde y cuándo empezar su plan de independencia financiera, y dónde plantarse para recoger sus esfuerzos y comenzar a vivir sin grandes dependencias financieras.

La independencia financiera es un proceso, es decir, que no llega de repente (salvo que seas de los que espera que la vida le sonría con un boleto premiado de lotería).

La independencia financiera no se debe conseguir a base de sacrificios y de cambios radicales en tu comportamiento, pero sí implica conocer y atacar algunos hábitos actuales que te impiden ahorrar o hacerlo de forma suficiente.

Es más la necesidad de dedicar un porcentaje mensual de tus ingresos a ahorro, y de priorizar tus gastos entre imprescindibles, prescindibles, extraordinarios e imprevistos.

La independencia financiera se consigue a largo plazo, con una estructura inteligente de inversión y diversificación de tus ahorros.

La independencia financiera requiere constancia, vigilancia y empeño en alcanzar mensualmente tus metas a corto plazo para tener una visión de largo plazo.


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