Qué es la educación financiera
educacion financiera en el colegio

Qué es la educación financiera

La educación financiera o alfabetización financiera, es la capacidad de una persona de a pie de entender cómo funciona el dinero en una economía familiar y los mecanismos que permiten gestionar sus finanzas personales para garantizarse una calidad de vida presente, futura y plena.

A medida que las sociedades capitalistas en las que vivimos se hacen más complejas, los servicios financieros a disposición de los ciudadanos se hacen más complejos y se hace más importante disponer de una educación financiera que permita tomar las mejores decisiones de gasto, ahorro e inversión.

En la actualidad, los organismos internacionales y multilaterales están vinculados, de un modo u otro, al reto que supone mejorar la cultura financiera de los ciudadanos, tanto para su propio beneficio como para la sostenibilidad del sistema financiero.

El objetivo de la educación financiera debe ser cambiar la conducta de las personas para que se hagan responsables de su futuro y ahorren, y no sólo transmitir conocimientos financieros.

Definición de Wikipedia

Según Wikipedia, la educación financiera se refiere al conjunto de habilidades y conocimientos que permiten a un individuo tomar decisiones informadas de todos los recursos financieros a su disposición, ya sea propios o de terceros.

Definición de la OCDE

En el 2003 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) inició un proyecto gubernamental con el objetivo de proporcionar formas para mejorar la educación financiera de los ciudadanos de todo el mundo a través del desarrollo de principios y recomendaciones comunes en educación financiera. Estos principios se publicaron en julio de 2005.

En marzo del 2008, la OCDE lanzó el Portal Internacional de la Educación Financiera, el cual tiene como objetivo servir de centro de intercambio de educación financiera y ofrecer recursos de información e investigación para todo el mundo.

Financial literacy

En el Reino Unido, Estados Unidos y demás países de influencia sajona, el término más comúnmente usado para “educación financiera” es “financial literacy” (de cuya abreviatura fin + lit, finlit, toma el nombre esta web) que se podría traducir como “alfabetización financiera”, aunque también se utiliza el término “financial education”.

Desde 2003, la ya extinta FSA (Financial Services Authority), hoy Financial Conduct Authority (FCA), es la encargada de llevar a cabo la estrategia nacional de “capacidades financieras” . Por su parte, el gobierno de Estados Unidos también estableció la Comisión Federal para la Educación Financiera (FLEC) en 2003.

Para los ingleses, “financial education” es “el proceso por el cual los consumidores e inversores mejoran su entendimiento sobre productos financieros, conceptos y riesgos y, a través de información, formación y asesoramiento objetivo, desarrollan habilidades y confianza para ser más conscientes de las oportunidades y sus riesgos financieros, para tomar decisiones informadas, para saber dónde y a quién recurrir y para ser capaces de tomar decisiones y acciones para una mejor calidad de vida financiera”

Financial education can be defined as the process by which financial consumers/investors improve their understanding of financial products, concepts and risks and, through information, instruction and/or objective advice, develop the skills and confidence to become more aware of financial risks and opportunities, to make informed choices, to know where to go for help, and to take other effective actions to improve their financial well-being”.

Relación con el Consumo

El término “educación financiera” está muy relacionado con el Derecho del Consumo, los derechos de los consumidores y la normativa de protección de los consumidores. De hecho, se podría decir que la educación financiera es parte de la educación del consumo o de los consumidores.

En España, el segundo derecho básico de los consumidores y usuarios reconocido por la Ley de los consumidores* es el derecho a “la protección de sus legítimos intereses económicos y sociales; en particular frente a las prácticas comerciales desleales y la inclusión de cláusulas abusivas en los contratos“.

Por tanto, la educación financiera es educación para el consumo y a la inversa, una parte de la educación para el consumo (concepto que abarca las decisiones financieras, pero también la alimentación, la salud, la seguridad, la justicia, etc.).

Inclusión financiera

En muchos países del mundo, no se puede hablar de educación financiera porque ni tan siquiera su población tiene accesos a servicios financieros básicos. Es por ello que se han puesto sobre la mesa la necesidad de establecer políticas de inclusión financiera e indicadores de cómo evolucionados están respecto al uso y disponibilidad de dichos servicios financieros. El Índice Multidimensional de la Inclusión Financiera (MIFI) es el indicador usado para comparar niveles de inclusión financiera a través de las economías y a lo largo del tiempo. El MIFI evalúa el uso, acceso y calidad mediante 18 indicadores y 137 países.

RELACIONADO  Qué es Finlit

Una vez alcanzada la “inclusión financiera” de la población, es el momento de lanzar una educación financiera básica.

Dimensiones de la educación financiera

Según la Sernac de Chile, las dimensiones de la educación financiera comprenden los contenidos que se deben conocer, los procesos para su aprendizaje en varios contextos y el cambio en los valores y actitudes.

Dimensiones educación financiera
Dimensiones educación financiera

Por qué es importante la educación financiera

Numerosos estudios demuestran que el aumento de la cultura financiera individual y de una sociedad tiene beneficios significativos para todos los ciudadanos y para los usuarios actuales o potenciales de productos y servicios financieros, con independencia de la edad y del nivel de ingresos de cada cual.

La vida está llena de decisiones con trascendencia financiera (la formación de una familia, la adquisición de una vivienda, la compra de un automóvil, la jubilación) y es importante que todos los ciudadanos, ante esas decisiones, puedan ser conscientes de cómo afrontarlas, hasta dónde hacerlo con los recursos de otros (por ejemplo, un banco), sus consecuencias financieras y los riesgos de no poder atender a sus compromisos.

Una buena cultura financiera, por tanto, ayuda a los individuos y a las familias a aprovechar mejor las oportunidades, a conseguir sus objetivos y a contribuir a una mayor salud financiera de la sociedad en su conjunto.

*Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias.

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