Qué es el fondo de emergencia

En materia de ahorro, el fondo de emergencia, es una cantidad de dinero no gastado que está destinada para atender cualquier imprevisto futuro no cubierto por un seguro.

Qué es un imprevisto

La vida es imprevisible. Por mucha rutina que sigamos cada día, hay días en los que las cosas no salen como esperado y a veces con efectos inesperados para nuestro bolsillo.

Un “imprevisto” es algo que nos pilla por sorpresa (no esperado), y que tiene un impacto económico del que podemos estar cubiertos (por haber sido previsores y disponer de un seguro o de un dinero ahorrado) o no.

Un imprevisto es algo que ni nos habíamos imaginado que nos podía suceder: una multa de tráfico, una rotura de las gafas, una muela “picada”, etc.

El problema con los imprevistos no es que no se puedan prever, es que ocurren cuando no queda tiempo para reaccionar.

Cómo protegerse de los imprevistos

Es necesario siempre, en cualquier situación, estar alerta y preparados para enfrentarse a cualquier imprevisto (hay que preguntarse, por muy tonto que parezca, ¿y si…?).

La forma de minimizar los efectos negativos de los imprevistos sobre la economía familiar es conocer a fondo nuestro presupuesto familiar (ingresos, gastos necesarios, gastos accesorios, ahorro) y analizar el riesgo, partida a partida, de qué pasa si disminuyen las partidas de ingresos, o aumentan las partidas de gasto.

Para protegerse de los imprevistos, afortunadamente, están los seguros, que permiten, por un pequeño importe anual (prima de seguros), hacer frente a imprevistos en casa, en el coche, accidentes, etc. También, para todo lo que no sea asegurable, están los ahorros, ya sean líquidos (los podamos obtener rápidamente) o no (tengamos que vender algo para obtener su valor inmediato en euros).

El fondo de emergencia es una parte de nuestros ahorros destinada a hacer frente a los imprevistos de nuestra vida familiar.

Fondo de emergencia

El fondo de emergencia es un recurso que nos permite cubrirnos ante imprevistos allá donde los seguros no nos cubren. Un despido que hace que dejemos de tener ingresos durante meses, un accidente, una enfermedad que nos impida seguir trabajando, una catástrofe natural.

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En estas situaciones, si no disponemos de ahorros con los que hacer frente a un gastos sobrevenido, puede que tengamos que tomar decisiones extremas nada eficientes como deshacernos “a cualquier precio” de un coche o de nuestra casa, o solicitar un préstamo al interés que sea, a condición de conseguir dinero de forma rápida con el que hacer frente al imprevisto.

Cuánto destinar al fondo de emergencia

El fondo de emergencia es un dinero extra que tenemos que tener a mano en caso de necesidad. Cada cual tiene un fondo de emergencia que cubrir pero la cantidad a dotar dependerá del “tren de vida” y “exposición al riesgo” de cada persona.

La mejor forma de calcular el importe de “tu fondo de emergencia”, es examinando tus gastos recurrentes (los imprevistos son gastos no previstos así que difícilmente podrás conocer su importe, aunque se podrá estimar en función de nuestro tren de vida).

Recuerda que los gastos recurrentes suelen incluir dos tipos de gastos: a) los gastos imprescindibles o de primera necesidad como la vivienda, los suministros, los alimentos, la educación y el transporte; y, b) los gastos de ocio, viajes, ropa, suscripciones a servicios de video bajo demanda como Netflix, etc. Estos segundos, en caso de un imprevisto y de tener que “apretarse el cinturón”, no los necesitaremos, serán los primeros que dejaremos de afrontar por un criterio de “prudencia”. Pero los gastos imprescindibles, pase lo que pase, habrá que tenerlos cubiertos durante un plazo prudencial.

  • Si eres un trabajador por cuenta ajena con una posición estable (antigüedad, contrato fijo, profesional capacitado), calcula un fondo de emergencia de entre 3 y 6 meses el importe de tus gastos fundamentales.
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En este caso, la idea que tendremos es de estar de nuevo trabajando o ingresando en un máximo de 6 meses desde el suceso imprevisto.

  • Si eres un trabajador autónomo (abogado, instalador, emprendedor, etc.) que depende de su trabajo cada día, tu posición es más delicada ante un imprevisto así que tu fondo de emergencia debería ser de entre 6 meses y 12 meses el importe de tus gastos imprescindibles.

En este caso, tendremos que estar de nuevo ingresando en un máximo de 12 meses desde el suceso imprevisto.

Liquidez del fondo de emergencia

El fondo de emergencia es un dinero que debe mantenerse a mano siempre. Es el mínimo con el que tú crees que podrías “tirar para delante” en caso de perder tus ingresos o tener que desembolsar mucho dinero por necesidad (destrozar tu coche en un siniestro del que eres culpable, estando solo asegurado a terceros o una enfermedad donde decides ir a la sanidad privada y no tienes seguro médico privado, etc.).

Ojo, que no tiene por qué ser dinero líquido. Podría tratarse de un dinero invertido en un producto financiero “líquido” (que se puede transformar en dinero muy rápidamente tras pedirlo al banco), o de nuestra “capacidad” de endeudamiento, es decir, de nuestra facilidad para solicitar un préstamo personal por el importe del imprevisto y que podamos atender en el menor plazo posible de tiempo sin comprometer nuestras finanzas personales.

Lecciones aprendidas

  • La vida está llena de imprevistos para los que tenemos que disponer de recursos para afrontarlos. Por la Ley de Murphy, si una cosa puede ir mal, seguramente irá mal.
  • Los seguros, en todas sus modalidades son nuestros mejores aliados contra los imprevistos. Los seguros son la mejor forma de cubrirnos ante los imprevistos de la vida real (accidentes, sucesos, enfermedades, etc.).
  • Allá donde no lleguen los seguros es recomendable disponer de una suma de dinero ahorrado (o la capacidad de pedirlo prestado y devolverlo rápidamente sin afectar nuestra economía familiar) para hacer frente a los imprevistos “no asegurables”.
  • El importe del fondo de emergencia varía con cada persona y tipo de ingresos, y consiste en multiplicar los gastos imprescindibles de cada mes por entre 3 y 12 meses (donde estos meses serán la estimación de cuánto tardaremos en recuperarnos del desembolso a realizar).

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