En España ahorramos poco porque ganamos poco y además somos bastante consumistas, nos encanta el corto plazo, el “carpe diem”, y el “mañana dios dirá”.

La mayoría de la gente entiende el ahorro como la parte de nuestra renta disponible cada mes que no gastamos. Es decir, que el ahorro es la resultante de restar a los ingresos, los gastos del mes. Y cuando no sobra nada, no ahorramos. Esta fórmula es inexorable y representa la trampa del consumismo.

Ahorro = ingresos – gastos

Está fórmula te lleva las más de las veces a un “Ahorro igual a cero”, o incluso negativo si se produce endeudamiento para consumir, es decir, si gastas más de lo que tienes.

La ecuación del ahorro ideal

La ecuación del ahorro ideal que te recomiendo se parece mucho más a esta otra de suma cero en la que te pagas a ti mismo primero y antepones el ahorro del 10% de lo que ingresas a tus gastos, que pasan por “caja”, después del ahorro:

Ingresos – Ahorro – Gastos imprescindibles (-gastos prescindibles) = 0

Gastar menos e ingresar más

El problema es que muchas personas no son capaces de ahorrar porque viven en un umbral de cuasi-pobreza y apenas se pueden permitir consumir lo básico. Es decir, que la mayoría de sus gastos son imprescindibles (vivienda, suministros, alimentación, salud, etc.).

Ante esta situación la única solución es comenzar por afianzar la corriente de ingresos y aumentarla para liberar hueco para el ahorro. Es decir, no queda más remedio que “romper tu tarjeta de crédito”, y empezar a ingresar más dinero cada mes, con el que hacer frente al ahorro y poder cubrir al menos tus gastos imprescindibles y tus gastos extraordinarios.

Ahorro en una hucha
Ahorro en una hucha

Cuánto ganamos en España

El salario medio en España según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del INE (últimos datos anuales de 2015) es de 23.106 euros brutos, siendo 16.498 euros el salario más frecuente. ¿Cómo podemos subir estos ingresos?

A mí solo se me ocurren estos caminos, pero si puedes imaginar otro, escríbeme por favor:

  • trabajar más en tu trabajo actual e intentar conseguir un ascenso,
  • dedicar tu tiempo libre a trabajar en otras actividades por horas o tareas sueltas (pluriempleo), y
  • obtener ingresos pasivos.

Veamos cada una de ellas con ideas y casos prácticos.

Trabajar más en tu trabajo actual

Ya sea mediante el recurso a horas extraordinarias o aceptando guardias de noche o trabajando más horas como autónomo, trabajar más es un buen recurso para ingresar más en momentos en los que se necesita ingresar más.

Pero hay otra forma de ganar más en tu trabajo: siendo mejor que los demás en tu trabajoy vendiéndolo adecuadamente dentro y fuera de tu empresa. Y para ello es recomendable la formación especializada. Piensa que ninguna empresa te va a pagar más porque sí, pero muchas valorarán positivamente “pagarte” una formación especializada en lo tuyo si te comprometes a seguir la formación, a aprovecharla y a no “largarte” a los dos meses a la competencia. Esto sería “formación reglada”, pero piensa que gracias a Internet, puedes formarte de forma autodidacta en tus ratos libres y construir una sólida imagen de profesional de lo tuyo.

Si logras la formación adicional, amas tu trabajo y rindes más que los demás en él, acabarás siendo reconocido dentro y fuera de tu empresa y cobrarás más. Si combinas tus conocimientos como especialista en lo tuyo con actividad en redes sociales profesionales como LinkedIn, podrás comenzar a crear esa marca personal profesional que necesitas y comenzar a ser codiciado por tu empresa y la competencia, donde probablemente acabes, con un mejor puesto y salario.

Trabajar en otras actividades

Mi segunda recomendación para ganar más es que analices si tu carrera profesional es realmente lo que te llena. Si no lo hace, pero necesitas tu salario actual, te recomiendo te especialices en lo que más te guste. Invierte tu tiempo libre y fórmate en esa actividad. Crea una “marca personal” en paralelo a tu trabajo. Quién sabe, tal vez algún día logres cambiar una actividad por la otra manteniendo el mismo nivel de vida.

Te cuento mi caso personal. Mi primer trabajo duró 8 años (de los 24 a los 32 años), al frente de la Organización de Consumidores y Usuarios, OCU. En 2000 dejé la Organización en búsqueda de crecimiento profesional y en 2009, trabajando en una empresa de comercio electrónico, decidí, a pesar de ya no trabajar en ello desde hacía 9 años, crear una marca personal en torno a los derechos de los consumidores, que es lo que siempre me gustó.

Por eso fundé la web de información al consumidor Consumoteca.com, para ayudar a la gente que sufre abusos de empresas y profesionales a resolver sus dudas y educarlos en derecho del Consumo.

Desde 2009 hasta hoy, he logrado construir una comunidad de seguidores del Consumo, más de cuatro mil contenidos interesantes sobre temas de consumo y más de 200.000 visitas cada mes a esta web. He invertido miles de horas (y de euros) en este proyecto, propias y de terceros, que he financiado de mi bolsillo, y hoy, logro cubrir los costes de la página web (mantenimiento, alojamiento, software, etc.) y ganar algo de dinero con ello.

Ingresos AdSense
Ingresos de publicidad (AdSense de Google) de mi web segundo semestre de 2016

Como puedes ver, aunque odio la publicidad web y tú también, al final, los medios de información que “se curran” los contenidos que elaboran, tienen que vivir de algo. Pero para mí Consumoteca es mucho más y tiene muchísimo recorrido desde su situación actual de “producto informativo” hasta ser un lugar donde ofrecer servicios de defensa de los consumidores, formación, charlas educativas, etc.

Consumoteca es mi “Plan B” (uno de ellos junto con Finlit.es, que no tiene apenas un año de vida). El día de mañana, si tengo un sobresalto y, por ejemplo, pierdo mi empleo, estos “planes B y C” serán mi punto de partida desde el día siguiente del sobresalto laboral, para generar mi modo de vida sin caer en la depresión de un despido.

El razonamiento es sencillo. Si hoy puedo obtener una media de 500 euros al mes solo dedicándole 1 hora y media al día a mi web Consumoteca, ¿qué no seré capaz de generar si en adelante le dedicara 8 horas, verdad?

Y lo mejor de todo es la satisfacción que me produce atender gratis a todos los que me comentan su “problema” de consumo y las enormes muestras de agradecimiento que recibo cuando logran salir adelante y recuperar su dinero o resolver su problema, saliendo del agujero en el que habían caído.

Los sidejobs

Consumoteca es mi sidejob, es decir, mi actividad paralela a mi jornada de trabajo de 8 horas diarias. Seguro que tú no te ves con las fuerzas o el conocimiento para abrir un blog  pero, seguro también que tienes en mente una idea genial que puedes hoy poner en marcha (tu Plan B).

Aquí te dejo actividades que se me ocurren que puedes hacer en tu tiempo libre si ya trabajas una jornada y quieres ingresar más:

  • Eventos (bodas, bautizos, comuniones, reuniones familiares, colectivos, etc.).
    • Si te gusta la fotografía, una genial idea es cubrir eventos con tu cámara y “vender” reportajes fotográficos y/o de vídeo.
    • Si te gusta la cocina, puedes preparar el catering del evento;
    • Si te gusta la música, puedes tocar o cantar en el evento.
  • Participar en páneles de investigación de usuarios (páneles de consumidores) o como mistery shopper: las empresas de investigación de mercados cualitativa (“lo que la gente opina de forma subjetiva”) y cuantitativa (“encuestas a cientos de consumidores sobre un producto o servicio y análisis de los resultados”), necesitan disponer de una muestra representativa de los ciudadanos consumidores que hay en España, a los que consultar.

Cuando una empresa quiere vender un nuevo producto o servicio o analizar por qué el suyo no funciona como debe, contrata los servicios de una empresa de investigación de mercados o de análisis “cliente misterioso” para preguntar a un panel de usuarios representativos del producto qué opinan sinceramente de él e identificar puntos de mejora o las causas del rechazo.

Si quieres conocer una lista de empresas a las que puedes contactar para ofrecerte para formar parte de su panel de usuarios consulta la web de ANEIMO, la Asociación Nacional de Empresas de Investigación de Mercados y Opinión Pública.

  • Crea un blog sobre lo que más te guste y trabaja el contenido de forma organizada, muy elaborada y con visión a muy largo plazo. Cuando tengas un cierto número de visitas diarias, intenta captar el correo electrónico y perfil de tus lectores y ofréceles tus servicios. Podrás comercializar formación a distancia y/o descargas de productos informativos (“infoproductos”), gratis (a cambio de más datos personales que te permitan conocer mejor a tu futuro cliente) o de pago (por ejemplo, 2,95 euros por descarga de la guía para resolver tal o cuales problemas).
  • Crea una tienda online donde vender tus creaciones: desde bisutería, hasta ropa de todo tipo, pasando por juguetes Lego despiezados. Cada cual tiene su hobby que controla y puede abrirse su “escaparate” en los grandes marketplaces como eBay o el mismísimo Wallapop. Si tienes una buena idea de producto a vender te recomiendo te suscribas al blog de Shopify para estar al tanto de lo que puedes hacer por tu idea y con poco presupuesto.
  • Dar clases de lo tuyo: ya sean matemáticas o inglés, siempre habrá un hueco en cualquier familia o profesional para querer recibir clases de lo tuyo.
  • Limpieza y tareas del hogar: cada vez hay más plataformas de “tareas” a domicilio en las que colaborar, para poder elegir las cercanas a tu hogar (Taskia, Wayook, Domestiko, Cronoshare, FamiliaFácil, etc.), en limpieza, chapuzas, cuidado de niños o de ancianos y personas dependientes, etc.

Obtener ingresos pasivos

Debo decir de antemano que no creo nada en los bloggers que sigo en Internet que aseguran (te venden) que puedes obtener ingresos pasivos (sin esfuerzo alguno) y vivir de ello en adelante mientras recorres el mundo dedicándote a viajar y trabajando dos días a la semana, sin preocuparte por tu mañana.

Cualquier tarea, incluso la que ellos realizan, requiere muchísimo esfuerzo y seguimiento, y no me planteo la vida como una eterna vuelta al mundo, despreocupado mientras vivo al día con los ingresos que obtengo. ¿Y cuando toque comprar piso, o tener hijos o jubilarse? Me recuerda mucho al “sinvivir” de los futbolistas que, mientras están en activo, viven muy bien y hacen buena ostentación de ello.. Y una vez jubilados con 34 años, no saben de qué vivir o cómo mantener su tren de vida.

Ahora bien, sí es cierto que puedes hacer un esfuerzo inicial, por ejemplo, de crear una web sencilla con un muy buen “infoproducto” (documento pdf de texto e imagen o videoformación descargable, a cambio de un precio) y “vivir” durante un tiempo de los ingresos que obtengas por las descargas de tu producto de pago.

Pero necesitarás siempre mantenerte actualizado tú y la formación, para que el producto te lo sigan demandando. Por tanto no creo en el concepto de “ingresos pasivos”, pero sí en poner a trabajar tu “coco” para producir cosas que los demás puedan demandar y ponerles un precio reducido que anime a desembolsar por ellas.

La gig economy

Quiero acabar esta entrada disertando sobre el tipo de trabajo que se nos viene encima en los próximos años (si no a nosotros, tal vez a nuestros hijos) y el fenómeno de polarización de las oportunidades laborales por venir entre especialistas muy bien pagados y trabajadores con empleos aún peores que los actuales, poco a poco, sustituidos por las máquinas y robots. El asunto, da miedo, la verdad.

La gig economy o el auto-empleo, es el tipo de trabajo que las empresas tecnológicas globales (Uber, Amazon, Deliveroo, etc.) y cada vez mas empresas de todo tipo, están ofertando. Nos lo venden como la solución “flexible” a los que quieren tener ingresos adicionales en su tiempo libre y nos aseguran que se es más feliz haciendo lo que a ti te gusta que en un trabajo por cuenta ajena. Pero sólo funciona si logras tener un alto volumen de actividad, ya que lo que obtienes por cada “pieza” de trabajo es muy poco.

La gig economy consiste en ofrecer contratos de muy corta duración, o trabajos como freelance, por oposición a los trabajos estables (no digo “contratos fijos” porque hoy da prácticamente igual tener uno, te echarán sin remilgo si no aportas lo que se espera de ti) que hemos conocido los de más de cuarenta años.

La gig economy en el fondo tiene mucho que ver con lo que aquí llamamos “precarización” del empleo y es la consecuencia de la volubilidad de la demanda de servicios de los consumidores (hoy  mucha demanda, mañana nada), de la necesidad de las empresas de vender lo más barato posible apoyándose en colaboradores externos (competencia ferocísima por vender a precios más bajos) y de la necesidad de mucha gente de ingresar algo más en su tiempo libre.

Pero la “autonomización” del trabajo (ser tu propio empleador) es imparable. En 2020 se estima que el 43% de los trabajadores en los EEUU serán freelancers independientes.

La realidad de toda esta corriente de trabajo “basura” es que la “protección” del trabajador, está cayendo en picado (no vacaciones, no ingresos el día en que estás de baja, no cotización para una pensión de jubilación, etc.). En EEUU, como recuerda Enrique Dans, ya se conoce como trabajo de las cuatro Ds: Dull (aburridos), Demeaning (degradantes), Dirty (sucios) o Dangerous (peligrosos).

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