El esfuerzo financiero de comprarse una casa
Vivienda

El esfuerzo financiero de comprarse una casa

La compra de vivienda es una de las mayores aspiraciones de las familias que ven en ello un primer paso para tener un hogar sin depender del pago de un alquiler vitalicio. En España, a diferencia de otros países centroeuropeos, además de conservadores y poco aversos al riesgo, nos gusta el arraigo al lugar y por eso, compramos vivienda en cuanto podemos (si podemos). Pero también comprar vivienda significa apalancarse en la financiación que podamos obtener de nuestro banco en forma de préstamo hipotecario, para, a la vuelta de una serie de años, poder tener un patrimonio en forma de vivienda, que por fin pasa a ser nuestra cuando queda libre de cargas y amortizamos el préstamo. Este patrimonio, junto con los ahorros a medio y largo plazo que vayamos consolidando responderán de nuestras emergencias y necesidades futuras, disminuyendo nuestra responsabilidad, como bien dice la teoría de la responsabilidad decreciente.
Teoria de la responsabilidad decreciente
Teoria de la responsabilidad decreciente

Cuánto dedicamos los españoles a vivienda

Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, en España, la familia media gastó en 2015, 27.420 euros y el principal gasto familiar es la vivienda y sus suministros a los que dedicamos el 30% (7.345 euros). Recuerda que este dato es un promedio, y que habrá muchas familias con un “hipotecón” a cuestas y otras tantas que hayan salido ya de esta fase de endeudamiento por muchos años.

El esfuerzo financiero de comprar vivienda

Cuando compramos una vivienda, hay dos ratios que explican cuán costoso es esto para nuestra economía familiar. Uno es el % de la renta familiar que hay que dedicar a la vivienda (pago de la hipoteca) y otro el número de años que tenemos que dedicar de nuestros ingresos a saldar nuestra deuda con el banco.
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Pues bien, en el último informe Bankinter sobre el mercado inmobiliario, que incluye datos completos sobre la vivienda en España, el banco alerta de dos fenómenos no deseables consecuencia de la “combinación de unos mayores precios inmobiliarios con un incremento muy leve de los salarios”.
  • El porcentaje de renta bruta por hogar que los españoles destinamos al pago de la hipoteca de nuestra vivienda no bajado del 33% (30% según el INE, en promedio);
  • Además, el número de años de renta familiar destinados al pago de la vivienda ha aumentado desde 6,3 años a principios de 2014, hasta los 6,9 años en el primer trimestre de 2017 (ojo porque en 2007, cuando comenzó la crisis mundial financiera, se alcanzaron 9 años).

Es decir, que en promedio tenemos que dedicar casi 7 años de ingresos para pagar una vivienda: si la renta familiar es de 26.730 euros (INE 2016), la financiación de la vivienda compromete 187.110 euros de media siempre.

Por tanto, según Bankinter, si aumentan estos dos indicadores significa que empezamos a volver a endeudarnos de nuevo, aumentando el % de dinero del presupuesto familiar destinado a vivienda y alargando el número de años necesarios para pagar toda esta “fiesta” Para muchos expertos en finanzas, el esfuerzo financiero para la compra de vivienda vuelve a ser exigente y a alejarse de cifras ‘prudentes’.

Evolución de la demanda de vivienda

En España 2017, la mejora del empleo y las condiciones de financiación de la vivienda con tipos de interés realmente bajos y próximos al cero por ciento, están reactivando el mercado de vivienda residencial a niveles de antes de la crisis. De hecho, llevamos tres años consecutivos de subidas en la demanda de vivienda. Veamos tres aspectos importantes:
  • El crecimiento económico (3,2% en 2017 y +2,8% en 2018) se está reflejando en el mercado laboral que terminará 2018 con un 15% de paro (viniendo de más del 25% en 2012), y en la contratación de 170.000 trabajadores indefinidos los dos últimos años.
  • La financiación sigue barata, al menos un par de años, mientras el Banco Central Europeo de Draghi mantenga su política monetaria expansiva con tipos de interés baratos.
  • La rentabilidad del alquiler de vivienda, aunque cayó en 2017 al 4,3% desde el 4,65% de 2014, según el Banco de España, hace que el alquiler sea junto con la inversión en renta variable (acciones, fondos de inversión, productos de ahorro que invierten en bolsa), la única alternativa de inversión que supera a la inflación (desde luego no los depósitos, donde tenemos los españoles 900.000 euros invertidos sin apenas rentabilidad, llevados por nuestro miedo al riesgo).
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