Tener o no tener un hijo

Tener un hijo no tiene nada que ver con comprar un coche o una casa. ¿O sí? Tal vez por el hecho de que, financieramente, son decisiones que involucran un gran desembolso financiero a corto plazo y comprometen las finanzas familiares a largo plazo. Hemos visto en la introducción a este tema que tener hijos en pareja, por una misma, o adoptarlos, es una de las grandes decisiones que más marcan la vida de las personas. Veamos los pros y los contras de tomar esta decisión.

Tener o no tener

Tener o no tener un hijo, lo primero, es una decisión de pareja (o de uno, en las familias monoparentales). Las dos partes deben estar seguras de querer, desde el primer momento, renunciar a su tiempo libre, a su libertad para decidir, a sus recursos financieros y comprometerse en adelante en el mantenimiento y la educación de los mismos que exige la patria potestad.

Razones para no tener

Hay mil razones para no tener un hijo. Y no vale decir que los que no tienen hijos no tienen vocación de madre/padre o son unos egoístas que sólo piensan en sí mismos. Tal vez la gente más consecuente sea la gente que desde el principio tiene claro no querer tener hijos. La principal razón para no tener un hijo es no estar dispuestos a complicarse la vida con más responsabilidades y cargas financieras. Pero hay muchas otras razones para no tener un hijo. Te las ponemos en primera persona:
  • ¡Los hijos no traen un pan debajo del brazo, traen complicaciones!
  • Por razones demográficas, hay demasiadas bocas en el mundo.
  • No quiero envejecer, estropear mi cuerpo con la maternidad.
  • Si tengo un hijo sacrificaré mi carrera como mujer ejecutiva.
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Lo que es verdad es que las sociedades como la española, necesitamos que haya hijos para que paguen las pensiones nuestras el día que les toque trabajar ya que, como confirma el INE, nos hacemos viejos: “el porcentaje de población mayor de 65 años, que actualmente se sitúa en el 18,2% pasará a ser del 24,9% en 2029 y del 38,7% en 2064” si no lo remediamos con una mayor natalidad. Además, hay otro fenómeno como la edad cada vez más tardía de las mujeres en ser madres (actualmente es de 31,7 años, pero seguiría creciendo paulatinamente hasta acercarse a los 33 años en 2064).

Razones para tener

En el otro lado están los que dicen que ser padres es aquello para lo que biológicamente estamos preparados y llamados a culminar en la vida en pareja. Asumen que su trabajo es para ellos, y sus desvelos también.
  • Es para lo que venimos al mundo.
  • Es una manifestación biológica.
  • Te realizas como persona, padre y matrimonio.
  • Podrás tener compañía cuando seas mayor y la alegría de la descendencia.
Ambas posturas son igual de respetables, porque, como dijimos, tener hijos es una gran responsabilidad.

Gran consumidor de recursos

Los que optan por seguir adelante deben saber que un hijo es un gran consumidor de recursos:
  • Mucho antes de nacer ya está condicionando el propio hogar de los padres: ¿hay un dormitorio para él? ¿cabrá su ropa, la cuna, el carro? ¿hay un coche donde llevarlo? ¿el que hay es suficiente o habrá que comprar uno nuevo?
  • Exige tener claro desde el principio dónde querrá la mujer dar a luz, y con qué equipo médico: en un hospital público (La Paz) o en una clínica privada. Si se opta por una clínica privada para dar a luz (La Milagrosa, Montepríncipe, Clínica Belén, El Rosario, etc.) tendremos que saber si tenemos o no aún un seguro privado de asistencia sanitaria que cubra el embarazo, parto y puerperio (ojo con las carencias);
  • Requiere una preparación médica de la mujer y compromete a la pareja a una serie de revisiones médicas periódicas;
  • Requiere una intervención quirúrgica no exenta de riesgos y de unas instalaciones (públicas o privadas) preparadas para cualquier vicisitud en el parto (UCI neonatal, tratamiento de prematuros, cirugía neonatal, protocolo de lactancia materna, etc.);
  • Requiere la preparación de todo un conjunto de bienes muebles para dormir, moverse, alimentarse, etc., fijos y desechables (pañales, potitos, etc.) y tal vez de bienes inmuebles (cambio de vivienda pequeña a una con un dormitorio adicional);
  • Nos obliga como padres a su alimentación y educación (que a su vez exige afinidad de los padres en el modelo de estudios a recibir);
  • Genera derechos y obligaciones “civiles”.
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Lección aprendida

Tomar la decisión de tener un hijo obliga a hacer un ejercicio de responsabilidad a largo plazo: desde el punto de vista personal, es un acto desprendido por el que dejamos a un lado nuestro “egoísmo” y cuidado personal, y se lo dedicamos todo al recién nacido,. Por el lado financiero, como veremos, un hijo es una responsabilidad futura a largo plazo, una obligación tal vez permanente.

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